Una hoja de ruta para la transformación digital.
La planta producía. El sistema no hablaba.
Durplastics combina conocimiento técnico, capacidad productiva y una trayectoria consolidada en la transformación de plásticos técnicos para distintos sectores. La fábrica sabía hacer. Lo que no estaba escrito era cómo la tecnología, los datos y la automatización podían acompañar esa evolución —sin copiar un modelo de otro sector, y sin convertir la digitalización en un inventario de herramientas.
El encargo era de gestión: reforzar capacidades, no inaugurar un departamento digital. Ver la compañía entera —procesos, sistemas, flujos de información— y decidir qué había que hacer primero.
Una estrategia que cabe en la fábrica.
Analizamos procesos, sistemas, flujos de información y necesidades de distintas áreas. Automatización, explotación de datos, inteligencia artificial, cultura digital e integración de sistemas dejaron de ser capítulos sueltos: se tradujeron en iniciativas concretas, con un orden.
Profundizamos en gestión comercial, CRM, colaboración interna, trazabilidad y el uso de la información para decidir. El producto no es un mapa de sistemas. Es una secuencia: qué se toca primero, qué espera, qué no se toca.
De lista de tecnologías a hoja de ruta.
Prioridades definidas
Las iniciativas se ordenan según su relevancia y su potencial para la compañía, no según la novedad de la herramienta.
Mayor capacidad analítica
Los datos y los indicadores entran en la gestión. Decidir con evidencia deja de ser un deseo de dirección.
Una visión transversal
La transformación se lee desde los procesos y las necesidades del conjunto, no desde un área que empuja su propio software.
Una hoja de ruta
Hay una secuencia de actuación para evolucionar las capacidades digitales. El siguiente paso está escrito.
