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El envejecimiento de la población en los países occidentales es una megatendencia global que está transformando la sociedad y la economía en todo el mundo. A medida que las personas viven más tiempo, se presentan desafíos y oportunidades tanto para los gobiernos como para las empresas.

La estructura familiar tradicional está cambiando drásticamente. En países como España, la reducción de la fertilidad y el envejecimiento de la población están causando que los primos y cuñados se conviertan en figuras raras. Las proyecciones demográficas indican que para finales de este siglo, el número de familiares directos de una persona se reducirá en más de un tercio, pasando de 21 a 12,5. Esta disminución afecta no solo la composición de las familias, sino también las redes de apoyo que históricamente han sido fundamentales para el cuidado y la asistencia mutua.

Mientras tanto, cada vez más abuelos mueren en soledad, un fenómeno alarmante conocido como «Kodokushi» en Japón. Este término se refiere a las muertes solitarias de personas mayores, cuyos cuerpos pueden permanecer sin ser descubiertos durante semanas o incluso meses. Este trágico fenómeno es un síntoma de la creciente desconexión social y la falta de redes de apoyo familiares. En Japón, algunos jubilados incluso cometen delitos menores para ser encarcelados deliberadamente, ya que prefieren la seguridad de la prisión, donde tienen garantizada la comida y el cuidado médico, a vivir solos en la pobreza.

Estos cambios reflejan una transición hacia familias más pequeñas y menos interconectadas. La tendencia hacia familias nucleares y el aumento de personas que viven solas están erosionando las tradicionales redes de apoyo familiar. Según estudios recientes, el número de personas que viven solas ha aumentado drásticamente, con España registrando cerca de cinco millones y medio de personas en esta situación, casi el doble que hace 20 años. Este cambio estructural no solo plantea desafíos emocionales y psicológicos, sino también prácticos, como el cuidado de los ancianos y el mantenimiento de la calidad de vida para una población que envejece rápidamente.

¿Qué está pasando ahora?

Los datos recopilados por las encuestas demográficas hablan claramente: la tendencia a un aumento de longevidad y consecuente envejecimiento de la población es inevitable. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre 2015 y 2050, el porcentaje de los habitantes del planeta mayores de 60 años casi se duplicará, pasando del 12% al 22%. En España, la tendencia demográfica actual también refleja el envejecimiento. Según el Instituto Nacional de Estadística (INE), si la tendencia actual continúa, el porcentaje de personas de 65 años o más en España aumentará del 20.1% al 30% para 2030.

Pirámides de población de España en los años 2022, 2052 y 2072, INE (2022)

Esta tendencia demográfica se debe a una baja fecundidad y a la mejora en la atención médica y los avances tecnológicos, lo que ha aumentado la esperanza de vida. Este fenómeno no se limita a las economías avanzadas; incluso en países en desarrollo como China, Turquía, India y Brasil, la longevidad ha aumentado significativamente.

La Proyecciones de Población 2022-2072, desarrollada por el Instituto Nacional de Estadística (INE), estima que, de mantenerse la tendencia, el porcentaje de población de 65 años o más, que actualmente representa el 20.1% de la población, llegará a suponer el 30% en 2030.

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Pirámides de población de España en los años 2022, 2052 y 2072, INE (2022)

El envejecimiento de la población plantea desafíos y oportunidades para los gobiernos, tanto a nivel social como económico. A medida que más personas envejecen, los gastos en atención médica aumentan. Además, a esta tendencia de envejecimiento se contrapone una tendencia negativa que impacta la población en edad laboral. Según un estudio desarrollado por el Banco de España sobre El impacto del envejecimiento poblacional sobre la evolución de la tasa de actividad, esta subiría un recorte adicional de 2,8 puntos en 2030, llegando hasta el 55% comparado con 58% del primer trimestre de 2024. Si no se tuviera en cuenta el soporte de los flujos netos de inmigración, la caída sería 1,6 puntos superior.

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Población por grupos de edad, Eurostat (2023)

Por otro lado, del envejecimiento de la población surgen nuevas oportunidades de negocio. Aunque tradicionalmente se ha considerado que la jubilación marca el final de la vida laboral, cada vez más personas mayores desean y son capaces de trabajar más allá de los 60 años. Estos “mayores jóvenes” representan una población activa que busca contribuir y gastar dinero en bienes y servicios que mejoren su calidad de vida.

Riesgos y amenazas para las organizaciones, tanto públicas como privadas

El envejecimiento de la población conlleva una serie de riesgos y amenazas significativas para las organizaciones:

  1. Incremento en los costes de salud y pensiones: Con una mayor proporción de personas mayores, los gobiernos enfrentan presiones crecientes en los sistemas de salud y pensiones. Las empresas también pueden experimentar aumentos en los costes de seguros y beneficios de salud para sus empleados mayores.
  2. Disminución de la fuerza laboral: La reducción en la población en edad laboral puede llevar a una escasez de talento y habilidades, lo que podría obstaculizar la productividad y el crecimiento económico. Las empresas podrían enfrentar dificultades para encontrar trabajadores calificados y mantener su competitividad.
  3. Adaptación tecnológica y digital: Las personas mayores a menudo enfrentan desafíos en el uso de nuevas tecnologías. Las organizaciones deben invertir en formación y adaptación de tecnologías para asegurar que todos los empleados puedan utilizar las herramientas necesarias para su trabajo, lo que puede ser costoso y llevar tiempo.
  4. Cambio en los patrones de consumo: El envejecimiento de la población puede alterar significativamente los patrones de consumo, con una mayor demanda de productos y servicios relacionados con la salud, el bienestar y el ocio. Las empresas que no se adapten a estos cambios pueden perder cuota de mercado.
  5. Aumento de la dependencia: Una mayor proporción de personas mayores puede aumentar la carga sobre los sistemas de apoyo social y familiar. Las políticas públicas y las empresas deben estar preparadas para ofrecer soluciones de cuidado y apoyo, lo que puede implicar una reestructuración de los recursos y servicios disponibles.
  6. Riesgo de aislamiento y desconexión social: Con el incremento de personas mayores que viven solas, existe un mayor riesgo de aislamiento social y problemas de salud mental. Las organizaciones deben considerar políticas y programas que fomenten la inclusión y el bienestar de sus empleados mayores.
  7. Desafíos en la gestión de la diversidad generacional: Con una fuerza laboral más diversa en términos de edad, las organizaciones deben gestionar las diferencias generacionales en cuanto a expectativas laborales, estilos de trabajo y comunicación. Esto requiere una planificación cuidadosa y la implementación de estrategias de gestión de la diversidad.
  8. Sostenibilidad financiera de los sistemas de pensiones: A medida que la población envejece, la sostenibilidad de los sistemas de pensiones puede verse comprometida. Las políticas públicas deben adaptarse para asegurar que los sistemas de pensiones sigan siendo viables a largo plazo, lo que puede implicar reformas difíciles y políticamente sensibles.

¿Qué pueden hacer las organizaciones?

Frente a los datos inequívocos de los institutos de estadísticas nacionales y de las organizaciones de salud mundial, las empresas no pueden evitar la megatendencia del envejecimiento de la población. Sus efectos en el presente son evidentes y, cada vez más, impactarán la forma de hacer negocios y desarrollar estrategias. Las empresas deberían considerar los desafíos relacionados con esta tendencia global para abordarlos con medidas anticipatorias, y también aprovechar las oportunidades que esta fuerza laboral experimentada y comprometida ofrece.

Por un lado, las organizaciones deben adaptarse a las necesidades de una población envejecida. Productos y servicios diseñados para mejorar la calidad de vida de los adultos mayores tienen un gran potencial de mercado, sobre todo en sectores como la salud, la tecnología, el turismo y la vivienda. Invertir en innovación y desarrollo de productos que sean accesibles, adaptados y centrados en la longevidad puede generar ventajas competitivas.

Por el otro lado, es imprescindible desarrollar prácticas de gestión del envejecimiento que respondan a diferentes problemáticas de forma holística y completa. Algunas soluciones propuestas por la fundación SERES (Sociedad Empresa Responsable) en su informe sobre el Envejecimiento de la población se dividen en diferentes áreas de interés como sigue:

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Antes de desarrollar cualquier tipo de práctica, es imprescindible debilitar los sesgos inconscientes que se activan frente a una persona mayor en busca de empleo, cuales unas exigencias salariales mayores, unos conocimientos desactualizados y una jerarquía de prioridades diferentes, entre otras. Estos perjuicios no reconocen el incuestionable valor del talento senior que, en línea con la megatendencia del envejecimiento de la población, se convertirá en la fuerza laboral predominante en el mercado español. Es necesario generar un cambio de mentalidad que incluya acciones de formación, diálogo y concienciación, basado en una estrategia de diversidad, equidad e inclusión. Diversidad de conocimientos, experiencias y actitudes, equidad de oportunidades contemplando las diferencias individuales, e inclusión de dichas diferencias en cualquier equipo de trabajo.

Entre las soluciones que se puedan considerar desde el punto de vista de una empresa para enfrentarse y anticiparse a esta megatendencia incluimos:

  • Flexibilidad Laboral: Ofrecer beneficios que se ajusten a las necesidades cambiantes de los trabajadores a medida que envejecen como permisos vacacionales, ayudas a las familias y flexibilidad horaria. Además, contar con módulos flexibles de acceso a la jubilación y asesoramiento financiero para sus empleados mayores en preparación para la jubilación supone una ventaja para la empresa puesto que la transición a la jubilación debe ser planificada y apoyada.
  • Seguridad y Salud Laboral: Adaptar los entornos de trabajo para garantizar la seguridad y el bienestar de los empleados de todas las edades, promoviendo además prácticas saludables y campañas de prevención, y desarrollando planes de acción sobre siniestralidad, prevención de riesgos laborales y absentismo.
  • Reducción de la Brecha Digital: Ofrecer oportunidades de formación y reciclaje para mantener actualizadas las habilidades de los trabajadores mayores, fomentando una cultura de innovación y adaptación para hacer frente a la insuficiencia de las competencias digitales de las personas mayores. Además, la retención de conocimientos y la transferencia de habilidades entre generaciones son esenciales para la continuidad empresarial.
  • Planificación de Recursos Humanos: Evaluar las necesidades futuras de personal y planificar la retención y atracción de talento. Planificar la sucesión y el reemplazo de empleados a medida que se jubilan, con una visión a largo plazo para el desarrollo de estrategias internas es imprescindible.

La transformación en la estructura familiar y el aumento de personas viviendo solas subrayan la necesidad urgente de nuevas redes de apoyo y políticas inclusivas que aseguren el bienestar de los mayores.

Para las organizaciones, tanto públicas como privadas, esta realidad demanda una adaptación estratégica: desde la gestión de los costos crecientes en salud y pensiones hasta la integración de una fuerza laboral diversa y la adaptación tecnológica.

Las empresas deben anticiparse a los cambios en los patrones de consumo y capitalizar las oportunidades que ofrece un mercado en crecimiento para productos y servicios destinados a mejorar la calidad de vida de los adultos mayores.

Al mismo tiempo, es esencial debilitar los sesgos inconscientes y fomentar una cultura de inclusión, equidad y diversidad. La planificación a largo plazo en recursos humanos y la inversión en innovación serán claves para enfrentar los retos y aprovechar las oportunidades de una sociedad que envejece, valorando y cuidando a sus miembros más longevos. Solo a través de la anticipación, la innovación y la inclusión se podrá construir un futuro sostenible y próspero en este nuevo contexto demográfico.

 


 

Referencias